sábado, 12 de septiembre de 2009

Capitulo 7- cumpliendo un deber.

Una vez más el sol ilumina al mundo, nunca nadie se ha preguntado de donde venia, pero ahora todos se preguntan si volverá a iluminarlo una vez mas...

- Levántate - escucho decir a Anyelis.- hoy habrá una batalla como nunca la has visto, y no podemos quedarnos acá... vi a Dama salir hace un rato con Quilino, no se adonde fueron, pensé que sería a cazar...

- qué pasa?

- ha habido una revolución dentro del reino... Lobo ha regresado ya... han muerto todos los nobles, todos aquellos que mantenían en pie esta guerra... ahora solo queda el sonido de nuestras conciencias...

- que lobo hizo qué?

- ha crucificado a 12 de los líderes... lleva su sangre... se lo que planea... se lo que sucederá hoy... pero no debemos impedirlo, vamos. No debemos retrasarnos más.

- pero... aun no sé qué es lo que debemos hacer!

- debemos irnos, las corrientes de magia fluyen, los espíritus ancestrales rugen como nunca antes... un hombre se atreverá a alzarse por sobre los demás y eso no está permitido.. Su castigo será la muerte... pero no morirá solo... hoy dejarán de respirar muchos de los que habitan estas tierras...

sentí una enorme preocupación, si esto era cierto ya no había reino que defender... pero hace mucho mi verdad era otra, debía defender algo más que una bandera... defendería mis ideales... y cual ardiente puñalada llegó a mi mente un terrible miedo.

- Meylin...

- está bien -me respondió- está dormida...

- haz que no se levante hoy... pase lo que pase quiero que viva, quiero que se quede acá, segura en el fuerte.

- está bien... pero a ella no le va a gustar.

- solo quiero que no le pase nada.

- que así sea -dijo, cerrando sus ojos- está hecho, no despertará hasta que todo haya pasado.

- gracias.

- ahora debemos irnos, nos espera una batalla, quizás la ultima... nos espera aquello para lo que te he enseñado.

- vamos.

En cuanto salimos del fuerte escuché los ecos de una multitud... provenía de las ruinas cercanas. Caminamos en esa dirección.

- escucharemos y observaremos... no vamos a intervenir, no puedes hacer nada que delate nuestra presencia.

- por qué?

- al igual que dama, algunas personas me pueden reconocer... debemos evitarlo.

- por que te ocultas? por qué no celebras con tus amigos que has regresado?

- ellos están mejor así... olvidar a veces hace bien.

Llegamos a la loma de una pequeña colina y vimos la multitud.

- espera. -dijo... y conjuro un hechizo que le llevo varios segundos mencionar.

Al instante éramos invisibles, no podía ver mis brazos ni mis piernas, era completamente invisible... sentí una mano en mi hombro.

- no debemos separarnos, quedémonos cerca, vamos... el discurso será interesante...

Aún ahora lo recuerdo... lobo hablaba de un sueño, hablaba de libertad... hablaba de todo aquello que lentamente se había forjado como un ideal en mi corazón

Lo vi venir... era un pequeño enano, bastante más chico que los de su raza, traía un puñal en su mano...

- va a matar a alguien!

- así es, pero no debemos intervenir en eso... la batalla debe comenzar.

Vi como el enano apuñalaba a la arquera... la conocía...

- Zial!, no!

En cuestión de pocos segundos se armó una batalla de dimensiones impresionantes... el enano había caído, al igual que muchos... lobo quebraba huesos y tiraba a quien se le ponía en frente... todos eran enemigos...

Una conjuradora ignita lloraba sobre el cuerpo de un caballero, un joven elfo la apuntó por la espalda...

Tensé mi arco... debía ser más rápido que él...

- cobarde.- susurré mientras apuntaba.

- no lo mates... solo hace lo que le han enseñado...

- está bien.

Mi flecha atravesó sus manos, fue un buen golpe... nunca más en su vida podría usar un arco.

La elfa ignita se puso en pié intentando arrastrar al caballero lejos... detrás de una roca... no quise ver mas...

- no intervengas mas, Belnazzar... acá no está nuestro papel. Ven, esto pronto hará una pausa... y los hilos de la naturaleza serán rasgados... debemos esperar la señal.

- adonde vamos?

- iremos a la isla central, nos quedaremos invisibles... quién está allí sentirá nuestra presencia, pero no hará nada... no somos su objetivo.

- y quién es?

- es innombrable... será un dios efímero... porque hoy encontrará solo muerte.

- y como cruzaremos hasta la isla?

- eso es más sencillo - dijo.

Levantó su mano, y la movió en un pequeño círculo, de la nada apareció un lazo atado al muelle... unido a una embarcación que antes no estaba.

- no sabía que pudieras hacer eso...

- no la hice yo... siempre ha estado ahí, solo la hice visible. Vamos llegaremos pronto.

Anyelis conjuraba ráfagas de viento que empujaban la embarcación hacia la isla, llegamos en menos de lo que había pensado... de pronto surgió una luz desde el centro de la isla... que llegaba hasta el cielo...

- está hecho- escuché decir a mi acompañante- ahora todos vienen hacia acá.

Esperamos... las personas no tardarían en llegar... pude escuchar a Anyelis hablar como para sí misma.. Me concentré un poco.. De verdad estábamos conectados, no solo podía escuchar lo que decía sino también con quien hablaba.

- vuestra humilde servidora espera a sus órdenes -dijo Anyelis.

- queremos que ayudes a devolver lo que nos ha sido quitado.

- ningún hombre puede alzarse sobre los demás...

- dioses y demonios deben permanecer en lo oculto, un dios no puede residir en vuestro mundo...

- nadie burla a los espíritus, aquel que ose hacerlo será castigado...

- deberá morir...

Las voces eran diferentes cada vez... eran espectrales. Eran voces que jamás había escuchado.

- que debo hacer? -de nuevo dijo la maga.

- hoy seremos permisivos, dejaremos pasar varias faltas...

- pero no será en vano...

- el mundo será seguro de nuevo...

- cuando el chico termine su cometido regresarás al lugar que te corresponde...

- tu papel en esta historia termina aquí...

- que así sea, bienamados- dijo Anyelis con una enorme dulzura en su voz. -que se haga vuestra voluntad.

Las personas comenzaron a llegar a la isla... pronto comenzaría la batalla que decidiría el destino del mundo...

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